Una U que aprovecha las tres paredes
La distribución en U concentra el almacenaje en las tres paredes útiles y deja el cuarto lado libre para la península. El triángulo de trabajo queda corto: el fregadero bajo la ventana, la placa en la pared perpendicular y las columnas de almacenaje en la tercera, sin recorridos largos entre ellos.
Los muebles bajos van sin altos en la pared de la ventana, para no tapar la luz natural. Toda la capacidad de almacenaje se desplaza a la pared de columnas, que llega hasta el techo.
Cada módulo se fabricó con las medidas exactas de la estancia, como en cualquier cocina a medida: es lo que permite que la U cierre sin tapetas de relleno en las esquinas.
Frentes sin tirador con perfil gola
Toda la cocina abre por gola: un perfil horizontal embutido entre módulos que hace de agarre. La línea es continua y limpia, sin ningún herraje que sobresalga, y el frente se lee como una superficie entera en lugar de como una suma de puertas.
Frente al sistema push, la gola tiene una ventaja práctica que se agradece a diario: se puede abrir con las manos ocupadas o con el dorso, sin tener que empujar con la palma limpia.
El acabado es un beige mate cálido, un tono que no compite con la veta de la encimera y que no marca las huellas como haría un lacado brillo.
Una pared entera de almacenaje, hasta el techo
La pared de acceso se resolvió en columnas de altura completa, sin altillo independiente ni junta a la vista. Ese medio metro que en la mayoría de cocinas se pierde por encima de los muebles altos aquí es almacenaje real.
El horno y el microondas van en columna, a la altura de los ojos: se usan sin agacharse, se controla la cocción sin abrir y liberan por completo la zona de bajos, que queda entera para cajones.
El conjunto de electrodomésticos es de Balay, con frigorífico y congelador side by side y muebles altos por encima que cierran la composición contra el techo.
El porcelánico que sube por la pared
La decisión que define este proyecto: la misma encimera de porcelánico se prolonga por la pared en lugar de alicatado. Es lo que se llama frente de continuidad.
Tiene dos ventajas que se notan cada día. No hay juntas donde se acumule la grasa, así que toda la zona de trabajo se limpia de una sola pasada. Y visualmente unifica el frente: la veta continúa de la superficie horizontal a la vertical sin interrupción.
La veta dorada es el único elemento con protagonismo de toda la cocina. Funciona precisamente porque está sola: con frentes neutros y electrodomésticos integrados, la pieza no compite con nada.
La península que cierra la U
La península resuelve dos cosas a la vez: cierra la U y crea la zona de desayuno con el vuelo de la encimera, sin ocupar más superficie de la que ya ocupaba el mueble.
Frente a una isla, la península necesita la mitad de paso libre alrededor, porque se apoya en un lado. En cocinas donde una isla estorbaría más de lo que aporta, es casi siempre la solución correcta.
El papel pintado
El papel azul de motivo floral es la decisión valiente del proyecto. Con frentes neutros y una encimera de mucha veta, meter un estampado podía salir mal. Funciona porque queda fuera de la zona de trabajo y solo se ve desde el lado de la barra, donde no compite con nada.
Es el tipo de decisión que se toma en un proyecto de cocinas de diseño, valorando el conjunto, y no eligiendo módulos de catálogo uno a uno.
Del proyecto al montaje
Medición con láser en la vivienda, proyecto en 3D fotorrealista aprobado por los propietarios antes de fabricar nada, fabricación y montaje con nuestro propio equipo. Presupuesto cerrado por partidas desde el primer día.
Nada entró en producción hasta que el cliente vio su cocina montada en 3D, con sus materiales y su distribución real.
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